La fachada de la catedral es de estilo neoclásico. El edificio consta de tres naves, siendo la del centro la más ancha y las laterales, a su vez, bordeadas por trece capillas independientes.

Las ventanas están concebidas como huecos en el muro y no como amplios ventanales.
Se aprecian dos tipos de soportes: por un lado, columnas exentas, diez en total, que separan las naves laterales, y con forma cilíndrica. El otro grupo de soportes discontinuos lo forman la veintena de pilares adosados a los muros laterales. Son cruciformes, con capiteles corridos. Aparecen pilastras de orden clásico en el interior de las naves y columnas renacentistas, embebidas de orden corintio en la capilla de santa Teresa de Jesús.
Los arcos de las capillas laterales son apuntados. Los de las bóvedas aparecen rebajados y van perdiendo su apuntamiento gótico. Las cubiertas están realizadas con bóvedas de crucería en las naves centrales y laterales.
El cimborrio situado en el crucero y que da paso a la capilla mayor, tiene un tambor con ventanales, cúpula y linterna. Los arbotantes presentan menor desarrollo debido a que no cumplen su función de descarga en las naves laterales. Las naves son de la misma altura (planta de salón).
Los nervios de las bóvedas, con líneas semicirculares, se abren a modo de palmeras en la parte superior de los soportes.

