Catedral Basílica de Santa Ana

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Bienvenidos a la fiesta de Jesucristo en este cuarto domingo del tiempo ordinario. Hoy, somos invitados a escuchar a los profetas, la boca de Dios que siempre habla a los hombres. Por un momento dejamos la escucha de otros y escuchemos a los profetas que nos hablan del proyecto de Dios para todos nosotros.

Jeremías en la primera lectura nos cuenta cómo es formado, conocido y consagrado por Dios antes de nacer.  Llamado a ser profeta, Jeremías se convierte en la fuerza de Dios, en la fidelidad de Dios y con su ayuda puede resistir a todos los que ignoran y luchan contra Dios. Sus palabras, vigentes hoy, nos impulsan a profetizar.

 En la segunda lectura Pablo hace un canto al amor. Al amor como el mejor de los dones del Espíritu, al amor como el unificador de la comunidad, al amor que dura siempre.

Y en el evangelio, Jesús no fue bien recibido en su tierra. Pero aquel día un profeta vino a Nazaret con amor en su corazón, con sanación en sus manos y con salvación para todos en sus palabras. Pero su gente no le creyó.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

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