Catedral Basílica de Santa Ana

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

En el Decimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a celebrar ahora con una alegría muy especial, porque Cristo se nos ofrece en su cuerpo y en su sangre para darnos vida eterna. Jesucristo se nos presenta no sólo como maestro sino como alimento. Damos gracias y alabanzas a Dios Padre que nos abre los ojos del corazón para reconocerle en las cosas sencillas como el pan. 

En la primera lectura el profeta Elías se siente tan cansado y desanimado que desea morir.
Tú yo también nos hemos sentido alguna vez así. Pero si invocamos al Señor él nos ayuda con su palabra y con su pan para poder hacer el camino de la vida. Como Elías caminemos a la montaña de Dios. San Pablo nos exhorta en la segunda lectura a vivir como hermanos en la comunidad siguiendo el camino del amor. El Espíritu Santo, nuestro sello y guía, nos inspira las alabanzas. Y por último, en el evangelio los judíos murmuran porque no comprenden el mensaje de Jesús. Algunos entre nosotros murmuran y no aceptan la palabra de Jesús: “Yo soy el pan de vida”.

Estas son las lecturas de este domingo así como el vídeo del evangelio.

Translate »