Catedral Basílica de Santa Ana

27 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Bienvenidos, hermanos y hermanas, a la celebración de este 27 domingo del tiempo ordinario. En este día del Señor, nosotros queremos celebrar que la salvación es para todos. Nadie está excluido del amor de Dios. Los cristianos vivimos nuestra vida como historia de salvación, hecha de gracia y de pecado.

El profeta se queja del silencio de Dios. Los violentos hablan con su fuerza, los tiranos con su opresión, los blasfemos con su falta de fe. Dios parece no tener prisa. Dios no actúa. Pero su día llegará.  A nosotros, los impacientes, nos pide vivir en fidelidad la vida cristiana. Pablo pide a Timoteo que no se avergüence del evangelio que ha recibido. Y a nosotros nos pide reavivar el espíritu recibido en nuestro bautismo y luchar por el evangelio que la iglesia nos ha entregado.

 Jesús nos dice a todos nosotros que cuando vivimos en la fe y desde la fe nuestras vidas estamos cumpliendo con nuestro deber. La fe es nuestra fuerza, nuestro camino, nuestra lucha contra la injusticia y también nuestra alegría.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio.

26 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Dios nos llama a examinar nuestra actitud sobre los bienes materiales. Si el cristiano no comparte sus bienes con los necesitados, no es auténtico cristiano. Es duro el evangelio cuando habla de la suerte del rico y del pobre.

Las lecturas de este domingo nos ponen en guardia frente a las riquezas, que endurecen el corazón. El lujo hace olvidar los desastres del pueblo, dice el profeta Amós. A la puerta del rico se apaga la vida del pobre Lázaro, leemos en el evangelio. Contra esa riqueza despreocupada está la regla de vida que propone el autor de la carta a Timoteo (honradez, religiosidad, fe, amor, paciencia, dulzura) y la confianza en un Dios que, según el salmo, sustenta la vida del huérfano y de la viuda.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio de este domingo.

25 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Reunidos este domingo, pongámonos en manos del Señor y pidámosle que nos enseñe a ser buenos administradores de los bienes que Él nos confía. Las lecturas recuerdan que no debemos aprovecharnos de nadie, a administrar sabiamente nuestros bienes dándoles su valor,  sin alejar la vista de nuestro objetivo que es: Seguir a Cristo. San Pablo nos invita a pedir a Dios el bienestar de toda la humanidad. La oración es una manera de participar en la lucha contra la injusticia y propiciar la paz entre todos.  En el evangelio una parábola Cristo la utilizó para hablarnos de la actitud ante la riqueza y el dinero. Debemos poner los bienes materiales al servicio de los necesitados y así conseguir los bienes del Reino.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo de la liturgia de la Palabra.

24 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Hoy recordamos la misericordia y el gran amor que Dios tiene para con nosotros. Celebremos juntos llenos de alegría el misterio de la Misericordia Divina de Dios. Hoy, la liturgia nos habla del amor y la misericordia de Dios que está siempre dispuesto a perdonarnos. Al arrepentirnos sinceramente el perdón sana nuestro pecado y nos coloca en el camino de la salvación. El Señor se alegra por cada uno de los pecadores arrepentidos, lo escucharemos manifestado en estas parábolas que hoy nos presenta el evangelio.

Estas son las lecturas este día y el vídeo de la liturgia de la palabra.

23 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Bienvenidos todos los discípulos de Jesús a la fiesta de la Eucaristía en este domingo 23 del tiempo ordinario. La eucaristía es el mejor tesoro que tenemos los cristianos en este mundo. Lo tenemos que celebrar en el altar mayor de nuestras almas.  Celebremos este día de descanso con gozo, escuchemos la palabra y abrámonos a la acción del Espíritu.

¿Sabiduría humana o sabiduría divina? La palabra de Dios nos recuerda que la sabiduría humana está llena de limitaciones, pero la sabiduría divina no tiene límites. Sabemos muchas cosas pero sin la sabiduría divina permanecen vacías. Sólo la sabiduría de Dios nos ayuda a profundizar en el misterio de Dios, del hombre y de la creación. En Cristo no hay ni esclavo ni libre. Todos somos iguales. Todos hermanos. Pablo le pide a Filemón, y a todos nosotros, que acoja con amor a Onésimo a quien ha engendrado como hijo de Dios. Estad preparados para darlo todo y así seguir a Cristo. Seguir a Cristo es una aventura llena de riesgos y exigencias. Nuestros cálculos siempre se quedan cortos. Sólo con la sabiduría divina podemos arriesgar y seguir a Cristo a pesar de todos y de todo.

Este es el enlace de las lecturas y el vídeo de la liturgia de la palabra.

 

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